Todas las grandes pasiones son desesperadas: no tienen ninguna esperanza, porque en ese caso no serían pasiones, sino acuerdos, negocios razonables, comercio de insignificancias." Sándor Márai.
miércoles, 29 de julio de 2015
Has vuelto una vez más.
Aire fresco
desde ese azul lleno de dudas que sabe a sal y arena de mar.
Viento del
norte donde recorrer sin miedo a caerse la orilla de tu cuerpo.
Acantilados
de palabras que rompen los deseos y los convierten en paz; tierno espacio
donde abandonarnos sin más caricias, sin más versos ni más dolor
que un
amor por compartir en un cuerpo que no es el mío, en un espacio que no es el
tuyo.
Todo en una
tarde de amor desconocido e inquieto en ese vulgar lugar donde las palabras sobran
y los motivos nos asaltan….
Una lluvia
inquieta que nos calma y un temblor sereno que nos provoca. Como el agua
dulce con sabor a sal.
Tu silueta
prohibida por la esencia del mar. Tu tiempo perdido en busca de los nombres que
se borran en la playa. Como las caracolas y esos ruidos nocturnos que
advierten un falso sueño mientras te ahogas con el inquietante sonido de las
olas rompiendo el mar.
Miro la radiografía
de tu cuerpo y no reconozco nada. Ya no resides allí. Viajas por encima de las
sombras. Vuelas por donde los espacios no saben entrar.
Pero no
tengo miedo, porque se que eres tu que sin querer has vuelto una vez más.
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